El gran pacto democrático nacido en 1983 estableció una separación estricta entre violencia y democracia en la Argentina. La dictadura quedaba atrás y el nuevo régimen político, que se extiende hasta nuestros días, garantiza desde entonces los mecanismos institucionales para el ejercicio de los disensos, los debates y la gestión de los conflictos.

Por Eduardo Fernández | Diputado Nacional por Córdoba del Frente de Todos | Presidente del Psol Córdoba